Nadie de acá lo conoce, pero yo tengo que hacerle un homenaje porque me sale del corazón.
No tengo con quién compartir mi pena porque ya no veo más a la gente que lo conocía.
El negro Beto era un tipo como pocos. Joven, grandote y con un corazón enorme.
El ayudaba a chicos y chicas con problemas de adicciones, los acompañaba, los guiaba y también a las familias. Siempre tenía una palabra de aliento para todo el mundo, siempre estaba en el lugar en dónde lo necesitaban. Si un adicto lo llamaba a la madrugada, allí se iba él sin mirar horarios ni si hacía frío o calor. El salía volando para ayudar...
Muchas veces se quedaba a dormir en las casas de los que comenzaban la rehabilitación para vigilarlos de cerca y acompañarlos en ese difícil camino de salir de la mierda de la droga y el alcohol.
No fue un santo. Era un ex adicto y como todos ellos, pasó por todos los estados.
La cárcel
El hospital
y ahora...la muerte.
Siempre lo recuerdo en las reuniones como líder del grupo. Cada vez que iba gente nueva el contaba lo mismo, decía que vivió en villas, se drogó, se prostituyó para conseguir la droga, robó y al final se dio cuenta que si no salía de todo eso, poco le quedaría de vida porque a raíz de todos esos desmanes y locuras, se contagió de sida.
Comenzó entonces el difícil camino de la recuperación. Contaba que no tenía plata para viajar y se iba caminando a los grupos. Aveces se colaba en los trenes y colectivos para llegar y no faltó un solo día.
El mejor día para él fue cuando cumplió un año "limpio". Decía que le hicieron una fiesta y lloraba como un chico. De eso ya hace más de 20 años. Nunca en la vida se había sentido tan feliz y después le tocó el turno a él de acompañar a otros y estaba tan agradecido con el programa, que no dudó en llevar su palabra a hospitales, cárceles, escuelas y a cuanto lugar lo llamaran. Tuve la inmensa suerte de conocerlo y compartir con él muchos mates, aunque la primera vez, antes de tomarlos me dijo: "Quiero que sepas que tengo sida" y yo le contesté como al pasar....¿A si? bueno, a mi los mates me gustan dulces y calientes. Se rió con esa risa contagiosa y linda que tenía y desde esa noche, fuimos muy compinches y amigotes.
No solo ayudaba a los adictos, también nos ayudaba a los padres. Nos ayudaba a tratarlos, a comprender y a caminar por ese difícil camino de ver a un hijo destruyéndose y no poder evitarlo.
El negro se nos fue el viernes de madrugada....luego de estar mucho tiempo internado por un cáncer de pulmón. El sida no le daba tregua, pero él siempre estaba presente, siempre allí, ayudando e informando.
Querido negro: se que estarás allá arriba mirando a los que dejaste encaminados acá abajo, con tu sonrisa franca y tu vozarrón. Se que estarás cagando a pedos a los que no te hacen caso y rezando por los que se desvían. Se que un día te voy a volver a ver y me cebarás unos mates dulces y calientes y me vas a decir "No llores tonta, tené fe" TE QUIERO NEGRO. DESCANSA EN PAZ.
